El Puerto de Santa Maria por aquella época tenia un sabor agridulce para mi, me explico, en esa ciudad estudiaba y no se me daba nada bien "lo reconozco", pero también os digo que el colegio al que fui, no se preocuparon demasiado a que aprendiera... serbia de relleno, se que no es escusa, pero había que esta allí para entender lo que digo. Fui de las ultimas promociones del EGB, gracias a Dios, si no fuera asi ¿que seria hoy de mi?
Dentro de lo malo venia lo bueno, una vez al mes, mis padres tenían tutorías con mi tutor (solo tuve suerte una vez, con Don Juan José Romero, un artista y de los pocos que guardo buen recuerdo, mis compañeros y amigos, saben bien lo que digo) y yo iba con ellos. Después del chaparrón (ya que nunca fui Platón ) nos íbamos a cenar al centro del Puerto, a la calle Misericordia, a la BODEGUILLA DEL BAR JAMON, esos ratos, eran las únicas alegrías que venían del Puerto de Santa María para mis padres.
La Bodeguilla del Bar Jamón hace 15 años era el doble de grande que hoy día, al igual que sus magnificas tablas, menos mal que su sabor y calidad han perdurado con el tiempo.
Son varios platos de los que disponen en su carta, pero con diferencia y por lo que yo siempre repito, son sus tablas, la elaboración parece sencilla, pero nunca he probado otra igual, es un pan de pueblo, con una base de aliño ( tomate, ajo, aceite y el secreto de la familia) luego puede ir combinado con: jamón, jamón y carne mechada, queso curado o viejo con anchoas, huevos fritos con jamón y por ultimo de bacalao.
Imagínense el cambio de tensión de cara de mis padres con esas tablas de panes y tres cervecitas...por una hora se le olvidaba el discurso de mi tutor.
Hoy día sigo repitiendo y creo que es de los lugares que merece la pena tapear en el Puerto de Santa Maria, recuerden, los males con el estomago lleno aveces pesan menos.




