Las aguas de la playa de los alemanes me recarga de energía, esas aguas claras y frías hacen que las células de mi cuerpo se reactiven después de una semana de trabajo, y para el que no trabaje y que solo le de vueltas a la cabeza, queda en paz.
En Los Caños de Meca ha sido donde su ambiente y falta de reglas a relajado el estrés de esos inviernos interminables, donde la corbata, el traje y el portátil, son perdidos de vista y cambiados por la toalla, los mojitos y los amigos.
En Vejer de la Frontera me siento mejor que en casa, cuando paseo por sus calles a cualquier hora, recuerdo lo que era mi ciudad, Sanlúcar de Barrameda, un ambiente amigable por donde fuera, las familias sentadas en las puertas de la calle, charlando de su día a día, el inquietante silencio todo despejado de vehículos.
No solo me recuerda a Sanlúcar, si no también a Sevilla, pero la Sevilla que yo viví durante 11 años, donde estudié y me formé como profesional, sobre todo en el centro de Sevilla y como dicen los trianeros ( la ciudad de Triana), en Vejer sigue existiendo esos bares y restaurantes con encanto, llenos de personas de diferentes países, sitios pensados para que los comensales o clientes se sienten como en casa, no como ahora, debido a la crisis, las franquicias han aniquilado muchos de los lugares donde sentías una química especial que te envolvía.
Uno de eso sitios que reside en Vejer es MARENGO, en la calle Santisimo 1, propiedad de tres socios, Marengo es un multiespacio, mitad tienda, mitad restaurante. Ambas bien conjugadas.
Marengo esta alojada en una casa rehabilitada como multiespacio, con una decoración minimalista, el blanco de sus paredes, las maderas de sus mesas ( diseñadas por uno de los dueños) y las sillas de estilo industrial, decoración equilibrada con una luz tenue, da sensación de paz y tranquilidad una vez sentados y compartiendo uno de los varios vinos seleccionados para nuestro disfrute.
La carta es justa y bien detallada para este local de los sentidos, ofrecen pescados y carnes de la zona como el ATÚN y Retinto, también tiene variedad, para los amantes de las ensaladas. Yo que soy poco amante de los dulces industriales, cuando veo un postre artesano se me olvida todo lo que tengo delante y pongo mis 5 sentidos en apreciar ese manjar, por razones que ya entendéis por mi ultimo comentario, se me olvido hacer la foto del postre...
(ESTA FUE EL PRIMER MENÚ, FUI LA PRIMERA SEMANA QUE INAUGURO)
Ensalada de queso de cabra y tomate seco con reducción de PX.
Hambuerguesa de Retinto, gustosa y resultona para tapeo.
Pincho Moruno de atún de Almadraba.(no lo cato por mi alergia al atún)
Entrecot de Retinto.
Tartar de Atun de almadraba. (no lo cato por mi alergia al atún)
Solomillo de Retinto ( pena ya fuera de carta, en mi opinión lo mejor, sabor y textura indescriptible sin tenerlo en la boca)
Croquetas de Choco en su Tinta con Ali-Oli. ( gran tapa, sabrosisima y Ali-Oli gustoso sin ser pesado)
Culant de chocolate templado (casero) y helado de vainilla ( casero), disparate y explosión de sabores en el paladar. Digno de cualquier restaurante con estrella.

Pastel de manzana caliente con helado de vainilla, todo casero, merece la pena probarlo, es exquisito cada bocado sin ser empalagoso.

Como no iba a plasmar estos postres... como imaginareis, con todo este homenaje fui ayudado por mi catadora Novel, que después de este verano le daremos la cátedra por lo bien que selecciona restaurantes y elige los vinos.
Terminando con el post, como en Casa y con Buen gusto Marengo nos ofrece un paréntesis para nuestros sentidos, donde podemos dejarnos llevar por nuestros deseos mas primigenios, que para los bien pensados, es el arte del buen comer.












