El sábado pasado fui invitado, por mis amigos, a un Sociedad Gastronómica, esta se llama el Bruño, os recomiendo que si tenéis la oportunidad de ir, que el miedo y la vergüenza no os ahoguen. Sed valientes, porque disfrutareis como yo lo hice el Sabado.
Para mi, a sido todo un descubrimiento verlo en Sevilla, conocía alguno, pero nunca había estado en ninguno. Sabia de las sociedades gastronómicas del País Vasco y sus alrededores, de las cuales había escuchado un sin fin de historias, sobre todo de su calidad y "a mi pesar", por la cantidad ingente de comida y bebida.
Lo primero es darle las gracias a mis amigos Enrique y Cesar, por invitarme a esta fiesta gastronómica, luego a mi amigo Antonio por los dos guisos que se marco y a unos nuevos amigos, Rafa y Jesús, ambos trabajaron en el tapeo y la organización. ( ah... Jesús vaya puchero bueno, a mas de uno lo resucito).
El
Bruño es una sociedad gastronómica, creada para el noble arte de
los guisos y los amigos. Esta ubicado en la calle Aniceto Saenz, en
el casco antiguo de Sevilla, a pocos pasos de la muralla de la
macarena. Esta sociedad dispone de un local perfectamente equipado,
fogones, plancha, horno, todo tipo de utensilios para cocinar,
neveras y vajilla. Tiene un salón con una mesa central para dar de
comer a mas de 20 comensales.
Todos
estabamos llamados a presentarnos a las 2:00 pm, yo puntual, como
siempre, encontré parte del menú casi terminado, entre los amigos
siempre nos damos 30 minutos de cortesia, asi que empece a tomar un
poco de manzanilla, y como no, tomé Pasada de Baron.
Antonio
en los fogones, tenia unas migas que poco le quedaban para ser
servidas, el lomo en manteca, estaba siendo “aderezado” con un
poco de manteca ibérica (vaya adoquin de manteca, eso si, le dio el
punto), Jesus estaba tocando el violín era un Stradivarius de Alanis
de la Sierra (paleta de nuestro amigo Adrian, de Los romeros de
Alanis) un olor y sabor que pocos saben conseguir en el sector del Ibérico Para mi sorpresa, vi como Enrique y Cesar, tenían a un
cochino Ibérico (también del Marques de Alanis) sazonandolo antes de
meterlo en el horno. No entendía nada, eramos 15 personas y aquello
era digno de uno de los festines que recrean las películas, en
castillos de la edad media.
Sobre
las 3:30 pm, empezo el banquete, todos estaban expectantes, ante la
cazerola que Antonio y yo transpotabamos, el Cheff por un dia, sirvio
las migas a cada comensal, en su punto, sin grasa y con mucho sabor.
El segundo y sin respirar, depositado con su envase en forma de super
olla, por los mismos mensajeros, el lomo en manteca, suave y sabroso.
El tercero y con un poco de desgana, por poco espacio en el estomago,
fue el postre justo, el cochinillo tenia poca grasa, de textura suave
y rico en sabor.
Tras
el banquete empezamos algunos a charlas de viejas y nuevas batallas
con un Gin Tonic en la mano, es justo destacar, que Enrique y Cesar
siguieron tomando Amontillado y Oloroso Dulce de Bodegas Baron.
Fue
un día inolvidable, de esos que recuerdas de porque tus amigos, son
tus amigos...
Hola. Me gustaría contactar con El Bruño. Si puede darme datos al mail info@deliciouesmas.es, se lo agradezco
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