miércoles, 30 de enero de 2013

Por Paseo de Colon


Hoy miércoles me he levantado con ganas de visitar mi segunda casa (Sevilla), en España son pocas las ciudades donde las personas tienen una cultura del ocio y del saber vivir por su calles como está. Me podéis hablar de los gaditanos, granadinos, catalanes o madrileños, pero a la hora de la verdad Sevilla tiene algo que enamora, su mejor estación es en Primavera, la luz del sol, no tiene paragón, el olor a azahar invita a extranjeros y autóctonos a embriagarse en los veladores de sus calles.

Mi primera parada es en el Paseo de Colon, en el F5, es bar y restaurante. No se dejen engañar por la zona, lo digo porque tiene fama de dar sablazos y no es así, el F5 ofrece un producto de primera calidad y un servicio que ya quisieran muchos restauradores en sus negocios.



En la mesa, nos sentamos mi hermano, el pequeño (1,85 cm de hombre), mi padre y yo, la camarera nos vio y siendo muy atenta, nos dio la carta. La elecección ya estaba hecha cuando me levante de la cama a las 9:00 am, digamos que uno tiene sus caprichos y en el F5 tengo alguno de ellos.

Pedimos de entrante, una ensalada de tomate tumako pelados, con tres variedades de lechugas, un tronco de bonito, palmitos, aguacates, aceite, orégano y poco de pesto. No os digo como estaba de bueno, por que es digno de ir a probarlo.



Mi hermano se pidió un salmorejo con remolacha y virutas de queso, según él (que tiene buen pico) estaba riquísimo y doy fé, porque no dejo ni una mancha de aquello.



Mi padre hoy también tenia un capricho por lo que ví, se pidió un plato de patatas fritas con jamón y dos huevos fritos, eso es arte y tradición. Yo tonto, lo probé, ¿quien no muere ahí?



Yo pedí mi capricho, tosta de sardina marinada con aguacates, el pan de la tosta, esta hecho por un panadero de renombre en Sevilla (nada industrial), el maridaje de la sardina y el aguacate fabuloso, la sardina con el punto salado justo y el aguacate en su punto.




Con un poco de hambre, mi hermano y yo, nos atrevimos a pedir una hamburguesa de la casa, 200gr de carne de ternera (ojo hecha por la casa) con su queso cheddar, tomate tumako y mermelada de remolacha, todo esto guardado en un pan de pizza hecho por el anterior panadero. Aquello fue una explosión de sabor, difícil de comparar.



No pedimos bebidas con alcohol por que teníamos que conducir, una pena, F5 tiene una buena carta de vinos y siempre tiene alguna sorpresa para caprichosos, fuera de ella.

Al terminar tomamos un cafelito, un par de risas y con morriña para Sanlúcar. Da pena, porque os digo una cosa, en el F5 se come muy bien, pero la variedad de ginebras, rones, vodkas y lo que penséis, lo tienen... Pero eso ya lo contare otro día, Sevilla se merece mas Post y yo vivirlos...

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