Hoy miércoles
me he levantado con ganas de visitar mi segunda casa (Sevilla), en
España son pocas las ciudades donde las personas tienen una cultura
del ocio y del saber vivir por su calles como está. Me podéis
hablar de los gaditanos, granadinos, catalanes o madrileños, pero a
la hora de la verdad Sevilla tiene algo que enamora, su mejor
estación es en Primavera, la luz del sol, no tiene paragón, el olor
a azahar invita a extranjeros y autóctonos a embriagarse en los
veladores de sus calles.
Mi primera
parada es en el Paseo de Colon, en el F5, es bar y restaurante. No
se dejen engañar por la zona, lo digo porque tiene fama de dar
sablazos y no es así, el F5 ofrece un producto de primera calidad y
un servicio que ya quisieran muchos restauradores en sus negocios.
En la mesa, nos
sentamos mi hermano, el pequeño (1,85 cm de hombre), mi padre y yo,
la camarera nos vio y siendo muy atenta, nos dio la carta. La
elecección ya estaba hecha cuando me levante de la cama a las 9:00
am, digamos que uno tiene sus caprichos y en el F5 tengo alguno de
ellos.
Pedimos de
entrante, una ensalada de tomate tumako pelados, con tres variedades
de lechugas, un tronco de bonito, palmitos, aguacates, aceite,
orégano y poco de pesto. No os digo como estaba de bueno, por que es
digno de ir a probarlo.
Mi hermano se
pidió un salmorejo con remolacha y virutas de queso, según él
(que tiene buen pico) estaba riquísimo y doy fé, porque no dejo ni
una mancha de aquello.
Mi padre hoy
también tenia un capricho por lo que ví, se pidió un plato de
patatas fritas con jamón y dos huevos fritos, eso es arte y tradición. Yo
tonto, lo probé, ¿quien no muere ahí?
Yo pedí mi
capricho, tosta de sardina marinada con aguacates, el pan de la
tosta, esta hecho por un panadero de renombre en Sevilla (nada
industrial), el maridaje de la sardina y el aguacate fabuloso, la
sardina con el punto salado justo y el aguacate en su punto.
Con un poco de
hambre, mi hermano y yo, nos atrevimos a pedir una hamburguesa de la
casa, 200gr de carne de ternera (ojo hecha por la casa) con su queso
cheddar, tomate tumako y mermelada de remolacha, todo esto guardado
en un pan de pizza hecho por el anterior panadero. Aquello fue una
explosión de sabor, difícil de comparar.
No pedimos
bebidas con alcohol por que teníamos que conducir, una pena, F5
tiene una buena carta de vinos y siempre tiene alguna sorpresa para
caprichosos, fuera de ella.
Al terminar
tomamos un cafelito, un par de risas y con morriña para Sanlúcar. Da
pena, porque os digo una cosa, en el F5 se come muy bien, pero la
variedad de ginebras, rones, vodkas y lo que penséis, lo tienen...
Pero eso ya lo contare otro día, Sevilla se merece mas Post y yo
vivirlos...
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